La Excelencia Profesional

Octubre 30th, 2009 por IOS

Mario Garcimartín

Mario Garcimartín

Durante toda mi carrera profesional y prácticamente en casi todas las empresas donde he desarrollado mi profesión, siempre he recibido, en mayor o menor grado, seminarios sobre el buen hacer profesional. Dan vueltas alrededor de los grandes conceptos y vuelven a aparecer con periodicidad matemática. Expongo algunos ejemplos: 

-         Dentro de cada individuo hay un potencial sin explotar.

-         Ante los problemas se debe tener una actitud positiva.

-         No dudes de la valía de otros porque su opinión difiera de la tuya.

-         Hay que jugar el juego que realmente nos interesa.

-         Para cambiar mi entorno, primero debo analizar mi comportamiento.

-         Etc.., etc….

Todos estos consejos, y otros cientos parecidos, figuran siempre en los seminarios y que suelo denominarlos afectuosamente “cursos doctrinales”. Tienen una gran virtud: ninguno es discutible, pero tienen tanta influencia práctica como el efecto placebo; no tienen contraindicaciones, pero raramente curan algo. Aunque cada día estoy más convencido de que el éxito es consecuencia del trabajo bien hecho, todas las recomendaciones que posteriormente enumeraré son un intento de aproximarme, desde distintas perspectivas, a la única verdad que una vez leí y guarde en mi memoria como un tesoro. Y que dice así: 

-         ¿Cómo puede uno conocerse a sí mismo?

-         Nunca por la contemplación: solo por el obrar.

-         ¿Pero cuál es mi deber?

-         Lo que pida el momento.

Después de horas pensando en fines de semana, he pergeñado una serie de normas, que creo de aconsejable seguimiento para todos aquellos que en alguna medida pretendemos alcanzar un alto rango en eficacia. La empatía y el interés por los que nos rodean, o por los que nos encontramos en el largo camino de la actividad profesional, la ética y la proximidad en el trato, son virtudes que siempre suelen terminar por tener su premio. Mantener siempre un elevado nivel de autoexigencia, de curiosidad por los avances, la búsqueda de la perfección sin despilfarros, el aprovechamiento óptimo del tiempo, la programación de objetivos alcanzables, la comunicación eficiente y la capacidad de innovar son factores importantes en la consecución del éxito.

Sin olvidar nuestra salud, nuestra apariencia y nuestros modales, porque como dijo una vez Quevedo es su “Buscón”: Te reciben como te presentas y te despiden como te comportas.

Y sin más dilación, a continuación expongo los principios que considero fundamentales para alcanzar un nivel óptimo de excelencia y que he dejado entrever en párrafos previos: 

-         Interesarse por los demás.

-         Cultivar la autoexigencia.

-         Controlar el entorno.

-         Marcarse objetivos.

-         Programar las acciones.

-         Comunicar con eficiencia

-         Trabajar en equipo.

-         Tomar decisiones.

-         Ser creativo.

-         Ocuparse de uno mismo.

 En días sucesivos intentaré desarrollar cada uno de los puntos expuestos.

 Saludos.


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